
Si esto no te da mal rollo es que no eres humano
Ayer mi corazón dio un vuelco mientras miraba el programa de Iker Jiménez. Ya hablé de él en algún post anterior y creo que comentaba que una cosa es escuchar su programa por radio y otra muy diferente verle el careto de imbécil que tiene por tv.
Cuando le escucho, siempre que no hable de mitos druidas y antiguas civilizaciones, me suelo acojonar bastante y tengo las típicas reacciones mongolas que tenemos algunos cuando entramos en fase de acojonamiento total, estas son:
- Taparse hasta la coronilla con la manta, sea invierno o una húmeda calurosa noche de mes de agosto. Naturalmente cuando es verano llega un punto en el que estás al borde de la asfixia entonces decides lidiar con tus terrores más internos y te destapas aunque sea hasta la tocha, para que sea retomar un poco de aire y volver a esconder la cabeza. Sí, todos sabemos que la manta nos puede salvar de cualquier elemento terrorífico que ande en nuestras casas, ya sea un espíritu maligno del averno o un grupo de albano-kosovares.
- No permitir que ningún miembro de tu cuerpo sobresalga de la cama, por si acaso algún ente del más allá que reside debajo de tu cama le da por tocarte la piernecita o el bracito, o una banda albano-kosovar.
- Cerrar los ojos fuertemente, si hay algo en mi cuarto no quiero verlo, aunque siempre la curiosidad te supera y los acabas abriendo un poquín, para descubrir que nunca hay nada o sí, una banda albano-kosovar.
Pues eso, que ayer estaba viendo el programa que nos invita a “subirnos en la nave del misterio” (creo que es algo así) y me acordé de una cosa.
Hace eones, los ochenta, iba a menudo a casa de una amiga. Esta amiga tenía la habitación que parecía el de una octogenaria con síndrome de Diógenes. Todo el cuarto, que no debía tener más de 2m cuadrados lleno de cosas, muñecos, figuritas pósters y un sin fin de horteradas más.
En especial recuerdo, más que nada porque cada vez que iba a su casa me quedaba pillada mirándolo, un póster que me daba muy mal rollo, era la imagen de un niño pequeño llorando. No sé bien porque me daba miedo, bueno sí, la verdad es que el póster era siniestro y por otro lado, si ahora soy miedica pues imaginad como podía ser de peque.
Pues eso, que ayer hablaban de estos cuadros y que no sé que movida de que estaban endemoniados o malditos. También dice la leyenda que si descubres que el cuadro está maldito el niño este se te aparecerá por la noche y te matará, y ahora ha parecido uno de esos mensajes forward que te envian algún amigo plasta para que reenvies el puto mail. Pues eso, reenvia este post a 345 amigos si no la quieres palmar esta noche. A las 12:07 de la madrugada, si no has hecho lo que se te ha pedido el niño de la foto de arriba se aparecerá a los pies de tu cama, con un cuchillo en la mano, un consolador en la otra y cantando “i love you mi vida”.
La verdad es que si los miras si que te dan mal rollo, vamos, que yo jamás me pondría una cosa así en casa, por dos cosas, una, porque son muy cutres horteras y a mi la moda kitch como que no me impresiona demasiado y dos porque a mi si que me da acojone, con mis 31 años y todo.
Incluso hasta tiene su leyenda urbana y todo, pero que paso de relatarla porque es larga y porque ahora me da palo, pero si os apetece lo leéis aquí.
En mi casa también había un elemento diabólico, al menos a mi me lo parecía y nunca me pude deshacer de él por motivos sentimentales, no, yo no tenía los motivos sentimentales, los tenía mi madre, los míos eran mas personales, como la serie de Lidia Bosh. Era una vieja muñeca de mi madre, horrenda, sin ropa, con el pelo casi podrido de los años, y los ojos mega abiertos. Realmente daba miedo, y lo que más estupor me causaba era un enorme agujero que tenía en la espalda. Supuestamente en ese agujero, antiguamente había una maquinaría que permitía que la muñeca hablase, y era eso lo que me atemorizaba, que la muñeca, en algún momento de su vida hubiese podido hablar, como los Furbies, que a mitad de la noche va y sueltan alguna cosa, acojonante de verdad.
Le había perdido la pista a la muñeca, hacia como quince años que no la veía, pero el otro día mi madre la sacó de un baúl, y sí, aun sigue siendo tan tétrica como lo era hace años atrás.
No sé, le enviaré alguna foto de la muñeca al Iker a ver que saca en claro, porque aunque la pobre muñeca nunca hizo nada, yo aun pienso que dentro de ella, en el agujero de la espalda debe de estar una de las siete puertas que hay en la tierra al infierno.
PD: Hoy mientras trabajaba mi madre me ha enviado estas fotos. La muñeca, aparentemente, en sus tiempo era blanca, como Michael Jackson pero a la inversa


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