
Probablemente el hombre “Ko tay” tuviese este aspecto. No sabía que el look Vanilla Ice en su video- clip “Ice, ice baby” huviese vuelto desde los profundos noventa. La moda no me deja de sorprender.
Me conecto un rato al Messenger y alguien al que tengo el placer de desconocer me abre una ventanita y me dice:
-Olas ko tay.
Como no tengo la menor idea de lo que me está diciendo paso de su cara y ni le contesto. Al rato me vuelve a preguntar lo mismo.
-Olas ko tay.
Ante la duda y el terror le digo que no sé lo que significa “ko tay” debe de ser lenguaje Sims o algun nuevo dialecto que desconozco ya que me contesta “ Hola, komo estas” y se empieza a partir el culo, lo deduzco no porque escuche su voz ni nada parecido, simplemente escribie “jajajajaj” como si yo fuese una lerda palurda que debería saber que “olas ko tay” significa hola como estás, muy parecido a lo de la historia de la “torninja” de mi padre.
Al rato me pregunta la edad y le digo que tengo 30 y se vuelve a partir de la risa a lo que le pregunto que de qué coño se rie y me dice que de nada. Gilipollas.
Seguro que es un/a cretino de menos de dieciocho años, lo que viene a confirmar mi teoría de que antes de los dieciocho no hay vida cerebral, encefalograma plano.
No sé de dónde tiene tanto tarado/a mi dirección de Messenger, desde luego que no de mi blog.
Luego saco a mi chucho de paseo, a ver cuando coño aprende a hacer pis y detritus al fresco. Un tipo se acerca y lo comienza a acariciar, tiene un poco aspecto de pajero de calle pero mientras no le vea con el rabo en la mano no hay problema. Entre achuchon y achuchon me pregunta el nombre de mi perro “se llama Bronson”. El buen hombre-paja lo mira, lo vuelve a achuchar y le dice “ Ay Alonso, que bonito es el Alonso” y es cuando definitivamente me doy cuenta de que tengo que hacer algo con mi dicción, siempre supe que era muy mala.
Al rato el perro divisa dos Yorkshires, que obviamente se ponen a ladrar, digo que obviamente ya que es una raza que está en constante estado de histerismo. Sus dueños están postrados en un árbol hablando de sus cosas, probablemente del resultado del polígrafo de la semana pasada ya que son las infames Judd Y Noemí. El perro se tira encima de Judd y esta/o me pregunta cuantos meses tiene “cuatro meses y medio” contesto. Creo que es mi primer intercambio de palabras con un fasmoso.
No sé, tengo que coger el teléfono, buscar en mi agenda por la letra M y llamar a Madonna, la Ciccone, que se le da muy bien eso de reinventarse a si misma cada vez que le sale del coño.
|